Me dejas en clase y me besas. Así, sorpresivamente. Yo te recibo maravillada, porque no hay nada que me encante más que un beso tuyo. Tus labios suaves y delicados se acercan a los míos y sonríen. Saben a café, a café y vainilla. Los míos a chocolate dulce. Y entre café, vainilla y chocolate nos perdemos. Me pierdo. Nos perdemos. ME pierdo. Te abrazo para nunca perderte, y te respiro. Me quedo adunada, volando. Neblina me hago entre tus brazos y me sueltas. Me voy. Te vas. Pero me muerdo los labios, que sonrosados, se llenan de ti.
1 comentarios:
Quisiera dejar un comentario acorde con lo que escribes, que se lea igual de bonito, que se perciba igual de sentimental, pero todo lo que escriba puede ser usado en mi contra luego. Y no queremos eso.
Mejor dejemos que corra, que siga, como el aire, no como el agua, como el aire.
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